lunes, 14 de enero de 2019

TESTIMONIO DE VIDA







Sagrado corazón 2019



Escritos de: 2011 y 2012: continua...

Amado Señor, hoy es el día fiesta de la Madre, María del Rosario de San Nicolás.
Recuerdo el primer 25 de Septiembre la comunidad de Villa Gesell
Me invito para ir en busca de la replica de la imagen de la Madre que había sido donada a la Parroquia del padre Miguel; Inmaculada Concepción.
Llegamos estaba inundado y llovía se había desbordado el río Paraná.
Me quite las sandalias y comencé a caminar por el campito, se clavaron espinas en mis pies la podóloga me las tubo que quitar el día posterior eran siete y un corte con un vidrio.
Cuando llegamos estuve en las misas de la mañana en la adoración al Santísimo Sacramento que fue a las 15 horas; hora de la Divina Misericordia, allí salió el sol a pleno, sin nubes.
En la misa de las 17 horas bendecía la imagen el obispo, viví tantas emociones, le dije al padre Miguel que venia padeciendo tristezas;
Había fallecido su papa y el primo en el mismo dìa,le dije, mire que regalo le hace la  Madre en la misa que  van a  bendecir su imagen salió el sol y se despejo, me contesto,que el no esperaba que la Virgen eligiera su parroquia para ir a la costa.
Señor el padre Miguel por ser un hijo que tanto ama a Tu Madre, vive con gran devoción  amor y entrega incondicional a Ella,   el enemigo lo persigue sin tregua, accidentes operaciones,  en estos trece años que  lo conozco lo he visto sufrir mucho.
Yo le estoy agradecida por ser un gran pastor,  lo respeto y oro por su misión de  guía espiritual, él fue quien  me contuvo, aconsejo en este camino que inicie para  servir a la  Madre con la misión del blog spot.hace ya ocho años y casi dos en el diario local
Hoy en  este día especial de la Madre, te ruego lo acompañes, y pongas punto final  a tanto daño que  injustamente le hicieron sus enemigos y tuvo que irse de Gesell al diablo le molestaba; por ser enemigo de la Virgen Marìa, eramos miles los que concurríamos y acompañábamos con la presencia.
Agrando la Parroquia para cobijarnos,en esas fiestas procesiones para la Inmaculada Concepción, con lluvia o calor el pueblo de Dios estaba presente también las fiesta de Santiago apóstol, el coro donde participe; Tu Señor sabes cual es la verdad y el daño que recibió hoy vemos la justicia de Dios  porque vemos la verdad los ídolos caen solo permanecen las cosas de Dios, vemos como han caído sus enemigos, eran el mal y Dios nos lo hace ver a la distancia hoy real.
Un día Señor, estuve orando en la playa cuando volví escribí esta canción, pasaron unos cuantos  años se la canto a la Madre en su día con todo el amor de mi corazón y alma es sencilla pero real, es nuestra Madre la Morenita y Emperatriz de América..
A María del Rosario de San Nicolás

y a María Reina de la Paz


EL PADRE EN LA CREACIÓN
LOS RÍOS DEL MAR SEPARO
HOY NOS ENVÍA A LA VIRGEN
Y EN ELLA, A SU CORAZÓN

MADRECITA, MADRECITA
AQUÍ YA ESTAS TU PRESENTE
ILUMUNADO A LA COSTA Y
EN ELLA AL CONTINENTE

LE DECIMOS AL SEÑOR
GRACIAS POR SU AMOR,
POR SU BONDAD
PORQUE UNES AL ATLANTICO
CON EL RÍO PARANA (BIS)

PARA TI MI MADRE AMADA
TODO NUESTRO CORAZÓN
POR LLEVARNOS  A JESÚS
PARA OBTENER SU PERDÓN (BIS).

Sagrado Corazón de Jesús, gracias por tu infinito amor.
Por compartir a tu Madre con estos tus hijos pecadores.
Perla


domingo, 13 de enero de 2019

BAUTISMO DEL SEÑOR :CRISTO JESÚS

          El Papa Francisco bautiza a uno de los 27 niños a quienes administró el sacramento en la Misa de hoy en la Capilla Sixtina. Captura Youtube


Como es habitual en la fiesta del Bautismo del Señor, el Papa Francisco presidió la Misa en la Capilla Sixtina en el Vaticano en la que bautizó esta vez a 27 bebés: 12 niños y 15 niñas.
A continuación, la homilía que el Santo Padre pronunció de manera improvisada:
Al inicio de la ceremonia se les hizo una pregunta: “¿Qué piden para vuestros hijos?” Y todos ustedes han dicho: “La fe”. Ustedes piden a la Iglesia la fe para vuestros hijos, y hoy ellos recibirán el Espíritu Santo y el don de la fe cada uno en el propio corazón, en la propia alma. Pero esta vez luego debe desarrollarse, 
Sí, alguno puede decirme: “Sí, sí, deben estudiarla”. Sí, cuando vayamos al catecismo estudiaremos bien la fe, aprenderemos la catequesis. Pero antes que estudiarla, la fe es transmitida, y esto es un trabajo que les toca a ustedes. Es una tarea que ustedes reciben: transmitir la fe, la transmisión de la fe. Y esto se hace en casa porque la fe siempre va transmitida “en dialecto”: el dialecto de la familia, el dialecto de la casa, en el clima de la casa.
Esta es vuestra tarea: transmitir la fe con el ejemplo, con las palabras, enseñando a hacer la señal de la cruz. Esto es importante. Vean, hay niños que no saben hacer la señal de la cruz. “Haz la señal de la cruz”, y hacen una cosa así, que no se entiende qué cosa es. Para comenzar enséñenles esto.
Pero lo importante es transmitir la fe con vuestra vida de fe: que vean el amor de los esposos, que vean la paz de la casa, que vean que Jesús está allí. Y me permito un consejo –perdónenme, pero les aconsejo esto– no peleen nunca delante de los niños, nunca. Es normal que los esposos peleen, es normal. Sería extraño lo contrario. Háganlo, pero que ellos no escuchen, que ellos no vean.
Ustedes no saben la angustia que recibe un niño cuando ve pelear a sus padres. Esto, me permito, es un consejo que los ayudará a transmitir la fe. ¿Es malo pelear? No siempre, pero es normal, es normal. Pero que los niños no vean, no escuchen, por la angustia.
Y ahora continuaremos la ceremonia del Bautismo, pero tengan esto en mente: vuestra tarea es transmitirles la fe. Transmitirla en casa, porque allí se aprende la fe, luego se estudia en la catequesis, pero en casa se recibe la fe.
Y antes de seguir quisiera decirles otra cosa: ustedes saben que los niños se sienten hoy en un ambiente que es extraño: un poco caluroso, están cubiertos. Y sienten el aire sofocante. Luego lloran porque tienen hambre. Es un tercer motivo para llorar, es un “llanto preventivo”. Una cosa extraña: no saben qué cosa sucederá y piensan: “Yo lloro primero, luego veremos”. Es una defensa.
Les digo, que estén cómodos. Estén atentos a no cubrirlos demasiado. Y si lloran por hambre, amamántelos. A las madres les digo: Amamanten a los niños, tranquilas, el Señor quiere esto porque, ¿dónde está el peligro? En que ellos también tienen una vocación polifónica: comienza a llorar uno y el otro hace el contrapunto, y luego otros ¡y al final tenemos un coro de llanto!
Y así continuamos en esta ceremonia, en paz, con la consciencia de que les toca a ustedes la transmisión de la fe



                     BAUTISMO DEL SEÑOR


La festividad del Bautismo del Señor, fiesta que se celebra el domingo siguiente a la Epifanía y con la que se cierra el Tiempo de Navidad, comenzando el Tiempo Ordinario, en que meditamos a Cristo, Salvador del mundo.
El bautismo en el Jordán fue para Jesús dejar la vida silenciosa de Nazaret y el comienzo de su misión mesiánica. Isaías habla del elegido que promoverá el derecho y la justicia, curará y librará. El "elegido" fue investido como Mesías en las aguas del Jordán donde se escuchó la palabra del Padre.
En muy poco tiempo la liturgia nos hace pasar de la cuna a la madurez.

Cristo estuvo preparándose para su misión durante 30 años, una misión que consistió en hacer cercano al hombre el Reino de Dios.

A lo largo de esos años Jesús fue descubriendo su identidad. Para descubrirlo, Jesús siente una llamada especial, es lo que hoy recordamos en la fiesta de su Bautismo.
La fiesta del Bautismo del Señor nos lleva al inicio de las cosas, a la génesis misma del mundo. Así como en el principio el Espíritu se cernía sobre la superficie de las aguas, en la escena que hoy contemplamos, el que va a ser Redentor de la humanidad brota de las aguas esenciales y es señalado por el Espíritu eterno como Salvador.
Jesús está a punto de iniciar su misión y busca a Juan Bautista, que predicaba junto al Jordán. El evangelio asegura que Juan se veía como un siervo del Mesías, anunciador de su llegada. Él decía no ser digno de desatarle las sandalias.

Jesús, pues, se acerca a Juan. Quiere ser bautizado.

Es claro que no viene por un bautismo de regeneración, sino que quiere inaugurar su tarea.
El Padre de los cielos convierte la escena en una escuela personal para Jesús. Él nació de las entrañas de María. Ahora, al salir del agua, oye al Padre Dios decirle: “Tú eres mi Hijo muy querido”. Igual que su Madre le presentó a los pastores y a los magos del Oriente para que le adoraran, el Padre quiere empezar a presentarle ante el mundo, señalándolo como su “predilecto”. Por fin, igual que la estrella le distinguió entre la multitud, Jesús ve cómo el Espíritu Santo le reconoce entre la muchedumbre y, así como la paloma va derecho al lugar de su origen, viene a él para habitar en él. El Espíritu sabe que Jesús es su hogar perpetuo.

El Bautismo del Señor, además, inaugura el anuncio del Reino del Padre y constata que Jesús inicia la nueva creación.

El Señor aparece ante nuestros ojos, finalmente, como nuevo Moisés que, rescatado de las aguas, inició el proceso que culminaría con la ruptura de las cadenas de esclavitud que ataban de pies y manos a sus hermanos.
Finalmente, nosotros confesamos que Dios nos hizo sus hijos en la fuente bautismal. Esta es nuestra fe: Cristo, que asumió nuestra carne y sangre, santifica las aguas comunicándoles fuerza redentora que se nos transmite en el bautismo. La acción salvífica de Dios actúa en su Hijo predilecto, Jesús, que sintetiza todo: el Espíritu, el agua y la sangre. Jesús como Dios que es, habiendo iniciado las cosas en las aguas primordiales, las restaura en las aguas bautismales.
Pregunta: ¿Jesús, siendo Dios, necesita recibir el Espíritu Santo?, ¿acaso no lo tuvo desde la eternidad?
Respuesta: Jesús no necesita recibir el Espíritu ya que El es uno con el Padre y el Espíritu Santo desde la eternidad. En el bautismo se manifestó el Espíritu para beneficio nuestro, en una epifanía (manifestación) de la Trinidad.

La Iglesia celebra como Epifanía tres momentos.

Ante los Reyes magos (San Mateo 2, 1-12)
Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán (San Mateo 3, 13-17)
Su Epifanía a los discípulos y comienzo de su vida pública con el milagro en Caná. (San Juan 2, 1-11)

VEAMOS LO QUE DICEN LOS PADRES DE LA IGLESIA:

San Cirilo de Alejandría, siglo V:

"El Hijo unigénito recibe el Espíritu Santo no para sí mismo, sino para instaurar y restituir a su integridad a la naturaleza entera, ya que, al haberse hecho hombre, la poseía en su totalidad. Puede, por tanto, entenderse –si es que queremos usar nuestra recta razón, así como los testimonios de la Escritura– que Cristo no recibió el Espíritu para sí, sino más bien para nosotros en sí mismo: pues por su medio nos vienen todos los bienes."

San Máximo de Turín, siglo V:

«¿Por qué quiso bautizarse, si es santo?» Escucha. Cristo se hace bautizar, no para santificarse con el agua, sino para santificar el agua y para purificar aquella corriente con su propia purificación y mediante el contacto de su cuerpo. Pues la consagración de Cristo es la consagración completa del agua.
Y así, cuando se lava el Salvador, se purifica toda el agua necesaria para nuestro bautismo, y queda limpia la fuente, para que pueda luego administrarse a los pueblos que habían de venir a la gracia de aquel baño. Cristo, pues, se adelanta mediante su bautismo, a fin de que los pueblos cristianos vengan luego tras él con confianza.

Así es como entiendo yo el misterio:

Cristo precede, de la misma manera que la columna de fuego iba delante a través del mar Rojo, para que los hijos de Israel siguieran intrépidamente su camino; y fue la primera en atravesar las aguas, para preparar la senda a los que seguían tras ella. Hecho que, como dice el Apóstol, fue un símbolo del bautismo. Y en un cierto modo aquello fue verdaderamente un bautismo, cuando la nube cubría a los israelitas y las olas les dejaban paso.
Pero todo esto lo llevó a cabo el mismo Cristo Señor que ahora actúa, quien, como entonces precedió a través del mar a los hijos de Israel en figura de columna de fuego, así ahora, mediante el bautismo, va delante de los pueblos cristianos con la columna de su cuerpo. Efectivamente, la misma columna, que entonces ofreció su resplandor a los ojos de los que la seguían, es ahora la que enciende su luz en los corazones de los creyentes: entonces, hizo posible una senda para ellos en medio de las olas del mar; ahora, corrobora sus pasos en el baño de la fe. Ver este texto

San Hipólito, siglo III:

Jesús fue a donde Juan y recibió de él el bautismo. Cosa realmente admirable. La corriente inextinguible que alegra la ciudad de Dios es lavada con un poco de agua. La fuente inalcanzable, que hace germinar la vida para todos los hombres y que nunca se agota, se sumerge en unas aguas pequeñas y temporales. Ver este texto
San Gregorio Nacianceno, siglo IV, lectura del día:
Ojalá que estéis ya purificados, y os purifiquéis de nuevo. Nada hay que agrade tanto a Dios como el arrepentimiento y la salvación del hombre, en cuyo beneficio se han pronunciado todas las palabras y revelado todos los misterios; para que, como astros en el firmamento, os convirtáis en una fuerza vivificadora para el resto de los hombres; y los esplendores de aquella luz que brilla en el cielo os hagan resplandecer, como lumbreras perfectas, junto a su inmensa luz, iluminados con más pureza y claridad por la Trinidad, cuyo único rayo, brotado de la única Deidad, habéis recibido inicialmente en Cristo Jesús, Señor nuestro, a quien le sean dados la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Ver este texto

LA MISIÓN DE JUAN EL BAUTISTA.



La misión de Juan es dar testimonio de la luz que ha de abrirse paso en las tinieblas (Cf. Jo.1, 6-8). Para ello, invita a la conversión y a la oración mediante el rito llamado bautismo de Juan. Una invitación a abrir las puertas del corazón y acoger la luz de Cristo.

miércoles, 9 de enero de 2019

CRISTO REY DEL UNIVERSO: PRINCIPIO Y FIN DE TODAS LAS COSAS

                                      Cristo Jesús: 


Lean testimonio personal:
https://orandoconjesucristoreydeluniverso.blogspot.com/

Vivencias: contemplación, oración y testimonio

El que quiere oír que oiga

Un gran resplandor, ilumino; mi intelecto, alma, espíritu, corazón y conciencia:
Oí  estas palabras:
“Soy el Alfa y la Omega”
Soy la luz del Mundo.
Soy el agua Viva que sacia:
Soy el pan bajado del cielo
Contemplación:
Amado Señor estas en el Padre y el Espíritu Santo,
porque eres principio y Fin de toda existencia.
Eres la Luz que ilumina al mundo; Camino, Verdad y Vida
que nos conduce al Padre; a su Ley, Palabra y Verdad.
Eres el agua viva que sacia hoy siempre y en la eternidad.
Eres el pan bajado del cielo que alimenta las almas entregadas a Ti.

Fui a la palabra de Dios y leí:
Apocalipsis C 22, V 11-14
Que el pecador siga pecando,
 y el que está manchado se manche
más aun; que el hombre justo siga
practicando la justicia, y el santo siga
 santificándose. Pronto regresare trayendo
mi recompensa, para dar a cada uno según
sus obras. Yo soy el Alfa y la Omega el
Primero y e el Ultimo, el Principio y el Fin.
¡Felices los que lavan sus vestiduras para
Tener derecho a participar del árbol de la vida
Y a entrar por las puertas de la Ciudad!

Contemplación, oración y testimonio
Septiembre 18, 1989
Un día más pasado en virtud y un
paso más hacia Dios.
Cuando escuché esa frase, había tenido
un día de amargura, de dificultades de todo tipo
 pruebas intimas y obstáculos exteriores.
Pero me había esforzado por permanecer fiel a mí
conciencia, a mis convicciones, a mi deber.
Por eso, cuando escuche esta frase:
” Un día más en la virtud, es un paso más hacia Dios”
 no pude menos que sentir la sensación suave de la caricia de Dios
 en mi espíritu.
Y las penas se disiparon, la turbación se serenó, la
amargura se endulzó y la intranquilidad se calmó.
Porque acercarse a Dios es todo eso: dulzura y paz.
Digo y escribo:
“Padre hoy escribí  aquí, porque he encontrado la reafirmación
del camino”.
Yo soy lo que  el Creador es:
Soy el Amor, la Sabiduría y el Poder de Él
Manifiestos en mí.
“Todo el que tiene esperanza en El, se purifica
a sí mismo; como El, que es puro;
Todo el que comete pecado es quebrantamiento de la ley,
 Y sabéis que Él se manifestó para evitar los pecados,
 y en El no hay pecado. Todo el que permanece en El, no peca”

(1ª Jn 3,3-6)

SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE BELÉN

  


Oremos:

Santa María, esperanza nuestra,
Enséñanos a ir continuamente a Jesús
Y, si caemos, ayúdanos a levantarnos
Para volver a Él.
Así Madre Santísima,
Con la paz de Dios en el corazón,
Que viene de tú Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
que con Dios Padre y el Espíritu Santo
vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén
San Juan Pablo ll




domingo, 6 de enero de 2019

MARÌA VIRGEN Y MADRE DE TODA LA HUMANIDAD

                        MARÍA VIRGEN Y MADRE
                    DE TODA LA HUMANIDAD:
                                     

                         
Contemplación Testimonio:
Madre de Dios y de toda la humanidad, repito hoy mis vivencias recuerdo todo el cariño que recibimos tus hijos en el transcurso de  los tiempos y en estos primeros días del 2019, siempre estas acompañando, sosteniendo.

Amada Madre, cuando era una joven niña
y perdí a mi mama, corrí a la gruta de;
Lourdes Santos Lugares Bs As y postrada
te pedí consuelo, y que desde ese momento fueras
mi mama.
Han pasado tantas cosas, y siempre estas presente
en los momentos felices y en los tristes.
Madre, solo tú y yo sabemos cuánto es el amor que guarda
mi corazón, por tu ternura, paciencia, por ser mi Maestra,
la que pide al Señor misericordia y perdón por mis miserias
y pecados.
La que guía mis oraciones, mis pasos protegiéndome y cubrirme siempre
bajo tu Manto.
Soy feliz porque eres mi Madre, te doy gracias por ocuparte del alma de mis seres queridos que partieron, especialmente Carlos mi esposo;
quien tanto te amo, siendo judío lo llamaste y dócilmente fue a ti, se bautizó y tomo la primera comunión con el Padre Elías, en Santa Teresita, el día de Nuestra Señora de las Nieves:

 Queda en mi corazón la gracia de  momentos importantes; cuando se consagro al Sagrado Corazón de Jesús   en la Parroquia Inmaculada concepción Gesell con el Padre Miguel.
Más tarde fue en la misma Parroquia se consagro al Inmaculado Corazón de María delante de la  replica  de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás; Madre  Tú fuiste moldeándolo preparándolo para  partir. de este mundo.
No olvidare jamás tanto sufrimiento y el tercer día de Pascua, esa luz en sus ojos antes de cerrarlos para siempre, como que estaba delante y viendo algo maravilloso, algo muy grande y luego cerro sus ojos y partió en paz con una  sonrisa. 
Madre, si tengo que escribir sobre Ti, me faltarían días de los que me quedan de vida para expresar tantas vivencias, compartidas.
Tu gran presencia en todo momento, por gracia de tu Hijo el Señor,eres nuestra Madre.
Él se despojó de todo, dando cada gota de tu Bendita Sangre y como mayor valor a su Madre, dejándote diciéndole a  Juan he ahí a Tu
Así
Él, te  dejo como Madre de toda la humanidad, muchos   hijos hoy  son infieles  y  te hieren,   especialmente los que continúan con ceguera espiritual con odio hacia el Padre, Creador y la humanidad; Madre protege al pueblo mexicano que lucho contra la pena de muerte de inocentes, pero como esta activa la fuerza despiadada, y así lo demuestran las leyes de los hombres vacíos de amor de ética y equidad y valor humanitario un grupo de hombres magistrados aprobaron, la matanza, el aborto
Madre Amada gracias por quedarte aquí y cuidar de nosotros, el peligro esta latente mostrando la cara de la mentira solapada,pese a todo tus hijos continuaremos con fidelidad la oración hasta los tiempos prometidos.
“Dice la Palabra de Dios: Génesis  C 9, V 13”
“Pongo mi arco en las nubes y será por señal del pacto entre yo y la tierra.”
El que quiera oír que oiga
Perla

Oraciones de la Madre Teresa de Calcuta



Oración por la Familia

Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida en la Sagrada Familia de Nazaret. Ayúdanos, Padre amado, a hacer de nuestra familia otro Nazaret, donde reine amor, la paz y la alegría.

Que sea profundamente contemplativa, intensamente eucarística y vibrante con
alegría. Ayúdanos a permanecer unidos por la oración en familia en los momentos de gozo y de dolor. Enséñanos a ver a Jesucristo en los miembros de nuestra familia especialmente en los momentos de angustia.
Haz que el corazón de Jesús Eucaristía haga nuestros corazones mansos y humildes como el suyo y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones familiares de una manera santa.
Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día como Dios nos ama a cada uno de nosotros y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas como Tú perdonas nuestros pecados.
Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo lo que nos das y a dar todo lo que quieres recibir con una gran sonrisa. Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Santos Ángeles de la Guarda permaneced a nuestro lado, guiadnos y protegednos. Amén 
-Madre Teresa de Calcuta M.C.

Oración para Aprender a Amar
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.
-Madre Teresa de Calcuta M.C.
Oración para Sonreír
Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro
sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición.
Que mis ojos sonrían diariamente
por el cuidado y compañerismo
de mi familia y de mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente
por las alegrías y dolores que compartimos.
Que mi boca sonría diariamente
con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente
de la alegría que tú me brindas.
Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.
Amén.
-Madre Teresa de Calcuta M.C.

De todas maneras
Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en si mismas,
AMALAS DE TODAS MANERAS
Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS
Si tienes éxito ganarás falsos y verdaderos enemigos,
TEN EXITO DE TODAS MANERAS
El bien que hagas se olvidará mañana,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS
La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable,
SE HONESTO/A Y FRANCO DE TODAS MANERAS
Lo que te tomó años en construir puede ser destruido en una noche,
CONSTRUYE DE TODAS MANERAS
La gente de verdad necesita ayuda pero te podrían atacar si lo haces,
AYUDALES DE TODAS MANERAS
Dale al mundo lo mejor que tienes y te patearán en los dientes,
DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODAS MANERAS
Amén
-Madre Teresa de Calcuta M.C.

SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

                            
EPIFANÍA DEL SEÑOR
SANTA MISA: PAPA FRANCISCO
El Papa Francisco durante la Misa por la Epifanía del Señor - Foto: Daniel Ibáñez (ACI Prensa)

HOMILÍA:
El Papa Francisco presidió este 6 de enero en la Basílica de San Pedro la Misa por la Solemnidad de la Epifanía del Señor, en la que exhortó a seguir la luz de Dios y no las luces del mundo del éxito y del poder, y donde explicó el significado de los regalos que los Reyes Magos presentaron al Niño Jesús.
A continuación la homilía del Papa Francisco:
Epifanía: la palabra indica la manifestación del Señor quien, como dice san Pablo en la segunda lectura, se revela a todas las gentes, representadas hoy por los magos. Se desvela de esa manera la hermosa realidad de Dios que viene para todos: Toda nación, lengua y pueblo es acogido y amado por él. Su símbolo es la luz, que llega a todas partes y las ilumina.
Ahora bien, si nuestro Dios se manifiesta a todos, sin embargo, produce sorpresa cómo se manifiesta. El evangelio narra un ir y venir entorno al palacio del rey Herodes, precisamente cuando Jesús es presentado como rey: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?», preguntan los magos. Lo encontrarán, pero no donde pensaban: no está en el palacio real de Jerusalén, sino en una humilde morada de Belén. Asistimos a la misma paradoja en Navidad, cuando el evangelio nos hablaba del censo de toda la tierra en tiempos del emperador Augusto y del gobernador Quirino. Pero ninguno de los poderosos de entonces se dio cuenta de que el Rey de la historia nacía en ese momento. E incluso, cuando Jesús se manifiesta públicamente a los treinta años, precedido por Juan el Bautista, el evangelio ofrece otra solemne presentación del contexto, enumerando a todos los “grandes” de entonces, poder secular y espiritual: el emperador Tiberio, Poncio Pilato, Herodes, Filipo, Lisanio, los sumos sacerdotes Anás y Caifás. Y concluye: «Vino la palabra de Dios sobre Juan en el desierto». Por tanto, no sobre alguno de los grandes, sino sobre un hombre que se había retirado en el desierto. Esta es la sorpresa: Dios no se manifiesta ocupando el centro de la escena.
Al oír esa lista de personajes ilustres, podríamos tener la tentación de “poner el foco de luz” sobre ellos. Podríamos pensar: habría sido mejor si la estrella de Jesús se hubiese aparecido en Roma sobre el monte Palatino, desde el que Augusto reinaba en el mundo; todo el imperio se habría hecho enseguida cristiano. O también, si hubiese iluminado el palacio de Herodes, este podría haber hecho el bien, en vez del mal. Pero la luz de Dios no va a aquellos que brillan con luz propia. Dios se propone, no se impone; ilumina, pero no deslumbra. Es siempre grande la tentación de confundir la luz de Dios con las luces del mundo. Cuántas veces hemos seguido los seductores resplandores del poder y de la fama, convencidos de prestar un buen servicio al evangelio. Pero así hemos vuelto el foco de luz hacia la parte equivocada, porque Dios no está allí. Su luz tenue brilla en el amor humilde. Cuántas veces, incluso como Iglesia, hemos intentado brillar con luz propia. Pero nosotros no somos el sol de la humanidad. Somos la luna que, a pesar de sus sombras, refleja la luz verdadera, el Señor: Él es la luz de mundo; Él, no nosotros.
La luz de Dios va a quien la acoge. En la primera lectura, Isaías nos recuerda que la luz divina no impide que las tinieblas y la oscuridad cubran la tierra, pero resplandece en quien está dispuesto a recibirla. Por eso el profeta dirige una llamada, que nos interpela a cada uno: «Levántate y resplandece, porque llega tu luz». Es necesario levantarse, es decir sobreponerse a nuestro sedentarismo y disponerse a caminar, de lo contrario, nos quedaremos parados, como los escribas consultados por Herodes, que sabían bien dónde había nacido el Mesías, pero no se movieron. Y después, es necesario revestirse de Dios que es la luz, cada día, hasta que Jesús se convierta en nuestro vestido cotidiano. Pero para vestir el traje de Dios, que es sencillo como la luz, es necesario despojarse antes de los vestidos pomposos, en caso contrario seríamos como Herodes, que a la luz divina prefirió las luces terrenas del éxito y del poder. Los magos, sin embargo, realizan la profecía, se levantan para ser revestidos de la luz. Solo ellos ven la estrella en el cielo; no los escribas, ni Herodes, ni ningún otro en Jerusalén. Para encontrar a Jesús hay que plantearse un itinerario distinto, hay que tomar un camino alternativo, el suyo, el camino del amor humilde. Y hay que mantenerlo. De hecho, el Evangelio de este día concluye diciendo que los magos, una vez que encontraron a Jesús, «se retiraron a su tierra por otro camino». Otro camino, distinto al de Herodes. Un camino alternativo al mundo, como el que han recorrido todos los que en Navidad están con Jesús: María y José, los pastores. Ellos, como los magos, han dejado sus casas y se han convertido en peregrinos por los caminos de Dios. Porque solo quien deja los propios afectos mundanos para ponerse en camino encuentra el misterio de Dios.
Vale también para nosotros. No basta saber dónde nació Jesús, como los escribas, si no alcanzamos ese dónde. No basta saber, como Herodes, que Jesús nació si no lo encontramos. Cuando su dónde se convierte en nuestro dónde, su cuándo en nuestro cuándo, su persona en nuestra vida, entonces las profecías se cumplen en nosotros. Entonces Jesús nace dentro y se convierte en Dios vivo para mí. Hoy estamos invitados a imitar a los magos. Ellos no discuten, sino que caminan; no se quedan mirando, sino que entran en la casa de Jesús; no se ponen en el centro, sino que se postran ante él, que es el centro; no se empecinan en sus planes, sino que se muestran disponibles a tomar otros caminos. En sus gestos hay un contacto estrecho con el Señor, una apertura radical a él, una implicación total con él. Con él utilizan el lenguaje del amor, la misma lengua que Jesús ya habla, siendo todavía un infante. De hecho, los magos van al Señor no para recibir, sino para dar. Preguntémonos: ¿Hemos llevado algún presente a Jesús para su fiesta en Navidad, o nos hemos intercambiado regalos solo entre nosotros?
Si hemos ido al Señor con las manos vacías, hoy lo podemos remediar. El evangelio nos muestra, por así decirlo, una pequeña lista de regalos: oro, incienso y mirra. El oro, considerado el elemento más precioso, nos recuerda que a Dios hay que darle siempre el primer lugar. Se le adora. Pero para hacerlo es necesario que nosotros mismos cedamos el primer puesto, no considerándonos autosuficientes sino necesitados. Luego está el incienso, que simboliza la relación con el Señor, la oración, que como un perfume sube hasta Dios. Pero, así como el incienso necesita quemarse para perfumar, la oración necesita también “quemar” un poco de tiempo, gastarlo para el Señor. Y hacerlo de verdad, no solo con palabras. A propósito de hechos, ahí está la mirra, el ungüento que se usará para envolver con amor el cuerpo de Jesús bajado de la cruz. El Señor agradece que nos hagamos cargo de los cuerpos probados por el sufrimiento, de su carne más débil, del que se ha quedado atrás, de quien solo puede recibir sin dar nada material a cambio. La gratuidad, la misericordia hacia el que no puede restituir es preciosa a los ojos de Dios. En este tiempo de Navidad que llega a su fin, no perdamos la ocasión de hacer un hermoso regalo a nuestro Rey, que vino por nosotros, no sobre los fastuosos escenarios del mundo, sino sobre la luminosa pobreza de Belén. Si lo hacemos así, su luz brillará sobre nosotros.



jueves, 3 de enero de 2019

SOLEMNIDAD AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS


                “JESÚS TU SANTO NOMBRE SERA GLORIA
                   HOY Y EN LA ETERNIDAD”
                          BENDITA SEA TU AMADA ALIANZA
                         PROMESA DE TU VENIDA: LA QUE CADA CRISTIANO

                         ESPERA CON LAMPARA ENCENDIDA DE ORACIÓN 









ORACIÓN
Amado Señor, el corazón, espíritu y alma de esta hija permanece dolorido de ver como se te ofende, de ver que no se toma conciencia del mal,  violencia y destrucción.
Son muchos los hombres y mujeres que tienen calladas sus  conciencias las que permanecen ciegas de soberbia, cubiertas con velo negro que tapa la luz de la razón, negando tu sabiduría la que nos envías por infinito amor, sin comprender que el tiempo urge y no deben esperar mas, comiencen a ordenar; esto lo digo con todo corazón, con toda humildad nada soy; solo una hija del Padre a quien amo con toda mi alma.
Señor Jesús en el transcurrir de los siglos, vimos cumplidas tus Palabras:
 Verdad de tu Evangelio:
“No tengan miedo; los perseguirán como a mí; los mataran en mi nombre”
Pero tus enemigos olvidaron tu promesa porque no creen: de que volverías y que las lágrimas se convertirán en gozo.
Porque tu nos darías, un nuevo cielo y una nueva tierra, de justicia y paz.
La hora y el día nadie lo sabe, solo el Padre " también esto dijiste";  amado, el mas amado te dice mi corazón fiel,  sabemos que estas a la puerta.
Oración estratificada:

“Oigo tus pasos llegar, cuanto has tardado,
Mi amado.
Tristezas, llantos; gemidos solo me han acompañado.
Pero el corazón me dice.
¡No llores!
El pronto estará a tu lado.
Poco es el tiempo, que pierdes en tristezas regalados.
Él
 con sonrisas, caricias y respuestas te dará lo confirmado.
“Lo sublime, lo perfecto, lo sagrado”…

Amén


Perla